La feria en silencio

La feria en silencio

Un día, en la feria de San Pedro de Alcántara se apagó la música. Incluso los encargados de las tómbolas dejaron de anunciar sus productos a gritos durante un par de horas. Todo quedó en silencio para que una treintena de niños con autismo pudiera disfrutar de la feria, algunos por primera vez en su vida.

Los TEA afectan de forma distinta a cada persona que los sufre, pero en general tienen dificultades para procesar la información sensorial, ya sea auditiva, visual o táctil. En la mayoría de los casos, los niños se sienten bombardeados por la cantidad de estímulos.

Una feria, donde se reciben muchos estímulos sensoriales de forma continua y agresiva, puede convertirse en un infierno para un niño con TEA. “Yo nunca había podido estar más de una hora con mi hijo”, comenta Beatriz Ruiz, que forma parte de la asociación Principito. Las luces, la música y los gritos, que generan en cualquiera un estado de excitación, pueden resultar terroríficos para un pequeño con autismo. Los días siguientes a una exposición de este tipo suelen ser también muy problemáticos. 

Feria-San-Pedro

Sin embargo, esto no les quita las ganas de ir a la feria. “Intentamos llevarles y hacer una vida normal. Hacer lo que hace todo el mundo. Ellos quieren ir a la feria porque sus compañeros van. Son niños por encima de todo”, señala Ruiz. Por eso la asociación Principito habló con los feriantes para que concedieran un respiro desde las cinco a las siete de la tarde.

No sólo para niños con autismo

La idea fue bien recibida por la tenencia de alcaldía de San Pedro de Alcántara (Marbella). Los feriantes la aceptaron y eligieron la tarde del jueves para llevarla a la práctica. Y treinta niños con TEA disfrutaron de la feria. “Nos lo agradecieron todos lo que fueron a esa hora, porque cada vez ponen la música más alta”, comenta Ruiz.

Fuente: el diario

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